Los dibujos del logotipo que hay colgado en el número 16 de la calle de Francisco Cabo ya invitan a imaginar lo que hay más allá de las puertas de esta antigua cerrajería del barrio, que hoy convive con un centro de enseñanza de robótica educativa, programación de videojuegos, y diseño e impresión 3D.

Ordenadores, cortadoras de vinilo, cortadoras láser e impresoras 3D son algunas de las máquinas que reciben a aquellos que se adentran en “El Hombre de Hojalata”. Así es como David Moreno, impulsor de esta novedosa iniciativa, ha bautizado a un taller que está en funcionamiento desde el verano pasado y que aspira a convertirse en fab lab o, lo que es lo mismo, en un centro de fabricación e innovación a pequeña escala, equipado con máquinas de fabricación digital y tecnologías para la producción de objetos y aparatos electrónicos.

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