Los chicos de Luzuriaga nunca dejarán de sorprenderme. Han puesto a prueba su creatividad y sus dotes con Scratch para desarrollar jugando sus propios videojuegos!

Las clases comenzaron con explicaciones de los elementos básicos de los que constaría el juego: el movimiento flappy bird del personaje principal afectado en todo momento por la gravedad, la construcción del mando externo para el control de su movimiento a partir de un sensor, esquivar objetos que aparezcan de forma aleatoria, hacerlos volar por los aires disparando proyectiles.

Enseguida surgieron mil y una ideas para personalizar cada videojuego: ¿y si hago que la escoba de la brujita voladora sacuda los meteoritos para librarse de ellos? ¿Y si las vidas de mi cactus pistolero del desierto quiero que se muestren como corazones que vayan desapareciendo al impactarle una maceta?¿Y si programamos nuestro propio angry birds?

Y tras las ideas las preguntas sobre cómo llevarlo a cabo. Hubo que investigar, planificar cómo programar cada paso, probar instrucciones nuevas o cambiar su orden… – Primero resuelvo dudas con mi grupo y si no lo resolvemos, a comentarlo con otros grupos. Sólo recurriré a la monitora cuando agote todas las vías  – . Como resultado estos chicos han resuelto por sí mismos muchas dudas, seguro que no se les olvida. Han aprendido a aprender y a buscar la respuesta a sus problemas.

Tras varios días de desarrollo, cada grupo realizó una exposición de su videojuego indicando su objetivo, cómo se jugaba y cuales habían sido las partes más difíciles de programar. Contestaban presurosos las preguntas de sus compañeros y tras las votaciones los videojuegos de los grupos 1, 3 y 5 (Pinki winqui, Angry Birds y Cactus, respectivamente) han resultado vencedores con triple empate.

Pinki winqui    Angry birds

Cactus

Todo un proyecto y un buen trabajo en equipo.

Aquí os dejo unas imágenes de los demás proyectos:

grupo 2grupo 5 grupo 6

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